Saltar navegación e ir directamente al contenido

te interesa

Te encuentras aquí, dentro de la estructura del web

Google, SEO y la publicidad ética

Twitter

Business & Media Advisors

Business & Media
twitter.com/biznmedia

Suscríbete a nuestros artículos

Google, SEO y la publicidad ética

Es frecuente leer alguna noticia relacionada con la adaptación de Google a los tiempos. Bueno, más que a los tiempos a la picaresca propia de los tiempos. A nadie sorprende que en el mundo de competitividad en el que vivimos, en el que hay que aguzar el ingenio para conseguir arrebatar una venta a la competencia, cada uno aplique su mejor conocimiento de las reglas del juego para conseguir sus objetivos económicos. Hace tiempo ya que la ideal supeditación de éstos a los principios éticos y morales ha pasado a segundo plano (o probablemente esté aún más relegada) y que está asumida aquella sentencia, que por manida probablemente esconde en buena medida su condición de degradante, de "Business is business".

En esa adaptación y con la irrupción de Internet, y más concretamente de los buscadores con Google como máximo exponente, se vuelve a aguzar el ingenio para posicionarse metiendo los codos como en el primer día de rebajas en el mayor escaparate del mundo. La evolución del SEO ha pasado por diferentes fases pero en todas ellas ha habido siempre pícaros que tratan de colocarse (a ellos y/o a sus clientes) artificialmente en un lugar que no les corresponde. Si los famosos Guzmán de Alfarache o Don Pablos vivieran hoy apuesto a que no andarían muy lejos. Conociendo los mecanismos utilizados para la evaluación de nuestros sites tenemos una herramienta muy potente para mejorar nuestra nota. Esto me trae a la memoria mi época de estudiante en la que los alumnos buscaban de víspera los clichés de los exámenes en las basuras del instituto.

Podría equiparase a lo que tradicionalmente se ha denominado "Publicidad engañosa" aunque sería más correcto llamarlo "Visibilidad inmerecida".

No es nuevo. Las mencionadas referencias de cinco siglos atrás nos acercan a la conclusión de que es consustancial con el ser humano ingeniar una trampa tras cada ley en un círculo vicioso de ley-trampa-ley-trampa-ley-trampa-ley...

Y en esas estamos cuando ahora Google anuncia que por fin va a premiar a los sites con contenidos originales y de calidad. Algo que parece básico. Pues después de muchos criterios de valoración contemplando parámetros como el Page Rank, los tags y metatags, los enlaces, las frecuencias de renovación y demás, parece que nos acercamos a un destino que bien podría haber sido el origen para ahorrarnos todo este tortuoso camino.

No sé si llegará el momento en que dediquemos nuestros esfuerzos y talento únicamente a dar un buen servicio o a crear un buen producto y los buscadores sean capaces de objetivarlo. Si así fuera ese día la publicidad, como la entendemos hoy, habrá muerto. El objetivo no es en absoluto sencillo. Sirva para la reflexión esta duda que me asalta según escribo estas líneas: ¿no aporta valor quien hace una buena selección de contenidos agrupándolos de forma inteligente y práctica, aunque no sean originales suyos?

Quizá la publicidad de los cambios de Google también sea engañosa y nos esté creando falsas expectativas. Hasta entonces toca sobrevivir a los pícaros con la máxima honestidad.