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Sentir o morir

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Sentir o morir

Los días 17 y 18 hemos tenido en Bilbao a Sir Tim Berners-Lee, el padre de Internet como invitado estelar a una cumbre que estaba llamada a sacar a la luz los secretos del futuro de la Web.

Sin embargo creo que el resultado del evento, que con gran mérito consiguió concitar a grandes referencias del mundo de la red, no estuvo tanto en el cumplimiento de esa expectativa, que creo que a los iniciados no les descubrió grandes novedades, sino en ser la prueba evidente de que los tiempos están cambiando.

En ocasiones el envase es más útil que el contenido, y en este caso a mí así me lo pareció. Quedó patente que las nuevas tecnologías están cambiando la vida, y la presencia de portátiles, tabletas y móviles (para muestra el acto final de la sesión plenaria de la primera jornada) era absolutamente masiva. Y la comunicación en movilidad nos demostró que la audiencia reclama una participación más activa en los actos.

Sin embargo entre los ponentes, salvo honrosas pero demasiado escasas excepciones, siendo evangelizadores del cambio predicaron con poco ejemplo. Las presentaciones estáticas y textuales primaron sobre la muestra en tiempo real. Hablando de tecnología, de Internet, de movilidad, de aplicaciones, de innovación, no vimos apenas demostraciones in situ de lo que nos contaban. Vimos demasiadas pantallas textuales áridas y aburridas. En ocasiones escuchamos extensísimas declaraciones de buenas intenciones con un alto componente de propaganda. Y lo más llamativo, vimos tweets en pantalla, público a rebosar, pero ni un solo guiño a sus comentarios, ni un turno de preguntas, ni un ademán orientado a la interactividad en un evento que debería ser interactivo por definición y coherencia.

Pero sobre todo quedó patente que la participación es una demanda imparable. Y vimos los tweets en directo. Y algunos decidieron que era demasiado arriesgado y prescindieron de ellos. Pero la táctica del avestruz es poco constructiva y termina convirtiéndose en una condena segura. Mejor actuar ante la amenaza y afrontarla si se quiere salir con vida (o con éxito en este caso). Y comprobamos que el problema no está en habilitar y dar transparencia a los twits. Comprobamos que cuando el ponente aporta contenido y es ameno los mensajes son de ensalzamiento y de reconocimiento, y pegados a la temática, y con aportaciones y matices de interés. Pero si el ponente aburre, vende o no satisface las expectativas, entonces sí, el público es cruel y poco diplomático. Ante eso tenemos dos opciones: la de profesar humildad, tomar buena nota y corregir nuestro planteamiento (léase, hacer un esfuerzo mucho mayor por prepara un contenido de interés y una presentación amena) o usar la táctica del avestruz, que con el siguiente ponente, y puertas afuera, en el mundo digital, dejará ver todas nuestras vergüenzas sin remisión.

Antes de este cambio en muchos eventos de esta naturaleza los patrocinadores, por el hecho de serlo se ganaban su espacio y su audiencia para promocionarse. El público estaba cautivo y acostumbrado a aplaudir. Hoy en día no. Y si quieres aprovechar ese espacio más vale que pienses bien lo que vas a contar y cómo, porque puedes conseguir el efecto radicalmente contrario al buscado sobre tu reputación. En este evento hemos visto lamentablemente más de un ejemplo y es urgente que aprendamos de ello.

Creo que la prueba es clara, los tiempos cambian, y deben cambiar la forma de presentar la información. Varios de los ponentes mencionaron el "gaming" como tendencia para amenizar las aplicaciones y toda la actividad digital para ser bien recibidos por los usuarios. Las presentaciones deben predicar con el ejemplo y hacerse imaginativas, amenas y con contenido. Quizá haya que pedir más a los departamentos de marketing, o quizá haya que pedir ayuda fuera.

Que cunda el ejemplo de Brian Wong o de Charles McCathie. Renovarse o morir. O podríamos parafrasear al primero de ellos concluyendo con un "Sentir o morir".